17 de octubre de 2009
Tratando de no caer en la modorra.
Estoy acá, sentado en el baño de la fábrica, tratando de saber qué me sucede, porqué últimamente no puedo formar media oración sin repetir la misma palabra, o descifrar porqué ya no se me ocurre qué escribir y cual es el motivo por el cual ahora tengo vergüenza de escribir en el colectivo.
Lo primero que se me ocurre es que últimamente estoy realmente agotado, así que mientras viajo la mayoría de las veces duermo, cuando no, estoy parado sin asiento y las menos tengo vergüenza. Segundo, siento que lo que pienso y los posibles temas que me competen y estoy desarrollando solo me interesan a mi. Tener a sabiendas lo injusto del sistema capitalista creo, solo me importa a mi y mis contradicciones porque, ahora me encapriché con cambiar de cámara fotográfica, y en dónde quedó mi disconformidad no?
Lo que me importa, de la piel para afuera, es innovar todo menos mi forma de ser, la que me gustaba, pero ahora que cambió, ya no más. Quiero poder transcribir todo tal cual lo siento y creo, que cada día pierdo mi suspicacia…
Siete horas mas tarde (ayudándome a contar con los dedos): Prosigo, escribiendo desde el colectivo, y recuerdo también porque no lo hacía, es porque actualmente, los chóferes que transportan ganado, lo hacen más delicadamente que los que transportan humanos…
Pero continuando con la supuesta pérdida de suspicacia; ahora veo que no es tan así como lo pensaba, es solo, o también, pérdida de práctica y constancia.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)